El ministro de Cultura francés, Frank Riester, advirtió que es demasiado pronto para concluir que existe suficiente o demasiado dinero para restaurar la catedral.
Marc Eskenazi, portavoz de la compañía responsable de la restauración de la aguja, reconoció que algunos trabajadores fumaban, pero "excluyó" que una colilla mal apagada haya causado el incendio.
La cementera anunció que igualaría las donaciones hechas por sus empleados y ayudaría en los esfuerzos de reconstrucción con diversos productos y servicios.
Emmanuel Macron habló de un "gesto arquitectónico contemporáneo" y desató la imaginación de los arquitectos, que buscan modernizar el paisaje de París.