En medio de una gran indignación y enojo fue enterrada una niña de 8 años, víctima de una bala perdida durante una acción de la Policía Militar, un nuevo caso que refleja el aumento de fallecidos en operativos anticrimen.
El fuego se inició a partir de un cortocircuito en el generador de energía de uno de los edificios del Hospital Badim, situado en el barrio de Maracaná; se desconoce el número de víctimas.
Con tapabocas sobre el rostro, el personal del hospital Badim utilizó sillas de ruedas para sacar equipo médico a la calle mientras el humo escapaba del edificio.