Sobreviviente de trata, la vida después de la oscuridad
Karla fue sustraída de su casa a los 12 años de edad para ingresar al mundo de la prostitución infantil a los 16.
Karla Jacinto tiene la piel morena y tersa, por su rostro no atraviesan aún marcas de expresión y en sus ojos no hay más que una chispa de orgullo, ella es parte del 2.0 por ciento de personas que han sobrevivido a la trata de personas.
Ella fue sustraída de su casa a los 12 años de edad para regresar del inframundo de la prostitución infantil a los 16 años, pero ahora acompañada por una hija pequeña, a nueve años de aquello, Karla trabaja con al menos tres fundaciones para la atención de víctimas de trata de personas.
La joven de 25 años representa en la actualidad a la Fundación Camino a Casa, en donde recibió atención y cuidados durante el primer periodo posterior a su rescate, recordó que ahí le ofrecieron atención psicológica, apoyos escolares y recomendaciones de cuidado para su hija.
Luego, ya con el alma restablecida comenzó a trabajar en otra organización, la Comisión Unidos Contra la Trata, en donde aprendió a utilizar su historia como una voz para visibilizar este problema, ello, aunado a sus participaciones en Fundación Reintegra, que ofrece programas de educación.
Karla, también es parte de la Ley Megan, en Washington, referente a la publicación de información sobre delincuentes sexuales registrados; además, ha visitado El Vaticano tres veces y ha firmado convenios en ciudades contra la trata de personas, ahora también colabora con la organización Sin Trata Alas Abiertas, que busca que jóvenes y niños estén conscientes de que ellos pueden ser víctima de trata de personas.
Con la trata de personas se generan ganancias económicas considerables, dijo en entrevista con Notimex, “es con personas que sufren, que lloran, que diariamente golpean, que diariamente abusan sexualmente, ¿si a mí me paso, por qué querer que a otra persona le pase?, fue cuando dije yo quiero ayudar, así me lleve la vida entera”.
“Es como una bendición, no lo veo como una maldición todo lo que me pasó, porque gracias a eso he tenido oportunidad de ayudar a muchas personas, lógicamente pues tuve que vivir cuatro años de mi vida siendo prostituida, siendo una niña y pues hombres y mujeres que me veían como objeto y no como a una persona”.
Recordó que gracias a José Cabrero, de 62 años, que la vio como a un ser humano y no como a una mercancía fue rescatada, detalló que de la totalidad de las víctimas de trata de personas, que considera a la explotación sexual, laboral, los matrimonios forzados, venta de órganos y pornografía infantil se estima que sólo 2.0 por ciento sobrevive.
Karla considera su trabajo como uno que hará toda la vida, es lo que nos toca, señaló al mencionar que se trata de un esfuerzo por los niños y niñas de México y se busca generar información para los niños y jóvenes en las escuelas, así como para los padres de familia.
La música de piano y los estudios para concluir su educación preparatoria son lo que mantiene a Karla ocupada, ello, sumado a su participación en organizaciones que buscan frenar la trata de personas.
A ella, como a muchas de las supervivientes de trata, todavía la persigue el miedo, tanto de que le vuelva a pasar algo como lo que vivió, así como el reto de ser madre y el temor a que le pase algo a sus seres queridos, sin embargo trata de vivir plenamente todos los días y despertar con una gran sonrisa.
“A los malos, siempre les sonrío, y a los buenos también pero con más amabilidad”, agregó.
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