Uno de sus clientes habituales decidió retribuir de una manera voluminosa su amabilidad al momento de servir en el trabajo. El hombre actualmente trabaja 30 horas a la semana repartiendo pizzas para completar sus exiguos ingresos.
Uno de sus clientes habituales decidió retribuir de una manera voluminosa su amabilidad al momento de servir en el trabajo. El hombre actualmente trabaja 30 horas a la semana repartiendo pizzas para completar sus exiguos ingresos.