Diversas organizaciones internacionales de derechos humanos como Human Rights Watch han denunciado la brutalidad de las autoridades de aquel país, misma que incluye hostigamiento, asaltos, ataques sexuales y por supuesto homicidios violentos.
Los milicianos, que realizaron el asalto, han perpetrado varios ataques a gran escala en Kenia como represalia por el envío de tropas a Somalia en 2011 para combatirlos.