La estafa consiste en que el comprador manda un Uber a la dirección del vendedor para recoger el producto, diciéndole que ya le depositó el costo del mismo, pero realmente nuca lo hizo.
El presidente municipal de Tula está acusado de autorizar contratos por más de 60 millones de pesos para atender una inundación; sin embargo, estos gastos no fueron justificados.