Adiós a sus “minas de oro”
- Un Minuto de Reflexión
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Walter Juárez
TRAS LA PROHIBICIÓN DE COMIDA CHATARRA EN LAS ESCUELAS.- La decisión que tomara la Secretaría de Educación Pública para prohibir la venta de comida chatarra en las escuelas, es un doble golpe, es matar dos pájaros de un tiro, ya que por un lado se cumple la disposición para evitar que los estudiantes sigan consumiendo productos que dañan el organismo, mientras que por el otro, muchos que de sus “tienditas” en las instituciones educativas, tanto públicas como privadas habían logrado establecer sus “minas de oro”, ahora tendrán que buscar otro tipo de negocios, ya que las ventas se les vendrán abajo.
Y es que quienes tienen sus negocios en las escuelas, realmente se aprovechaban de la situación, ya que al costo de los diferentes productos, sean lácteos, refrescos, jugos, frituras, aguas con exceso de azúcares, alimentos ultraprocesados y demás, le aumentaban lo que querían.
Ahora, se avisó por parte de la SEP la prohibición para vender los alimentos chatarras en las instituciones educativas, por lo que se convocó a las autoridades educativas, personal con funciones de supervisión, así como a las y los docentes, para que vigilen se respete esta decisión.
Y es que no solamente son las tienditas, también las cooperativas se llevaban sus ganancias, más aparte los apoyos que recibían de las empresas refresqueras y una que otra más. Ojalá que el acabar con los alimentos chatarras también incluyan a los vendedores ambulantes afuera de las escuelas.
En la Ciudad de México, ya hay diferentes sitios en donde la venta de productos chatarra tiene varios años prohibida, ya que los dueños de esos negocios preparan y distribuyen sus alimentos bajo estrictas normas, además, se preocupan por el medio ambiente y hasta los vasos, platos y cubiertos, así como servilletas y otros productos que utilizan, son biodegradables.
Todavía se pueden ver las quejas de muchos padres de familia sobre las tiendas en las escuelas, las cuales se habían convertido en un negocio redondo, ya que los dueños de las mismas sabían que niños y jóvenes son clientes cautivos, por lo que los precios desde hasta gorditas, tenían un costo muy alto comparados con los que se venden en distintos negocios en la zona metropolitana. Hay que esperar para ver en que termina esta historia.
Walter.juarez@milenio.com
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